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8 consejos para una buena escritura SEO

El lector medio no lee: escanea. Son ocho segundos los que tienes para que decida quedarse o volver a los resultados. Estos son los ocho consejos con los que escribimos los textos de nuestros clientes.

Retener a un lector se ha convertido en un desafío. Son ocho segundos de atención disponibles, no los cinco minutos de antaño: en menos de ocho segundos nadie lee un contenido, lo escanea para decidir si se queda o vuelve al buscador.

Si consigues esa atención, la persona se queda, y eso le indica a Google que el contenido es relevante y merece subir posiciones. Pero lo importante no es el SEO: es que esa persona acabe comprando lo que ofreces.

Escribir para la web tiene condiciones especiales, porque quien llega busca respuesta a una inquietud concreta. Si eres escritor o periodista, esta forma de escribir te parecerá gramaticalmente pobre, y probablemente tengas razón. Ocurre porque el lector es impaciente y abandona el sitio en cuanto no encuentra lo que buscaba. No importa si escribes como un premio Nobel: el usuario web no lee, escanea.

1. Conoce a quién te diriges

Cuando alguien escribe palabras clave en un buscador espera que los resultados le den la información correcta. Si hace clic en tu web y el contenido no resuelve su problema, tu competidor tiene la oportunidad de ofrecerle la solución en tu lugar.

Antes de escribir una línea, respóndete dos preguntas: ¿cómo es mi cliente tipo? y ¿qué problema o necesidad satisface lo que ofrezco?

2. Ordena el texto por relevancia

Si sólo hay ocho segundos, el lector tiene que poder evaluar el texto y entender el contenido en ese tiempo. Para eso hay que estructurarlo en tres capas.

  • Arriba, lo primero que se ve: la información más importante y destacada.
  • En el medio: el contenido concreto, específico y detallado.
  • Al final: toda la información complementaria sobre lo que se ofrece.

Por ejemplo, si promocionas un curso de idiomas, lo primero son los datos decisivos —fecha de inicio, ventaja frente a otros cursos, duración—. Los detalles del temario y la organización de los módulos van en segundo lugar, ya para quien quedó interesado. Y en tercero, los antecedentes de los profesores y su formación, que respaldan la decisión.

3. Prepara el texto para el impacto visual

Prepara tus textos para ser escaneados, no leídos. La inmensa mayoría de nosotros sólo ojeamos la página por encima para ver si hay algo que nos interese, sin detenernos en cada apartado. Para que ese escaneo funcione hay tres recursos.

  • Destacar las palabras clave que tus lectores están buscando.
  • Crear subtítulos que refuercen esas expresiones de forma clara y resumida.
  • Usar viñetas: reducen el número de palabras y tienen un impacto visual muy positivo.

4. Usa un lenguaje activo y ameno

Crea títulos y avisos directos en lugar de frases pasivas. Los consumidores buscan soluciones a sus problemas, y hay que mostrarles que sabemos resolverlos: no sólo quieren información sobre el producto, quieren ver que somos expertos en el tema.

Hay una diferencia enorme entre «espero que en nuestro local encuentre el colchón que mejor se adapte a usted» y «1.000 clientes nos eligen cada semana para descansar mejor». O entre «no dude en contactarnos si no encuentra el colchón que busca» y «contáctenos y nuestro equipo le encontrará el colchón que más le convenga». La segunda versión mueve; la primera se queda quieta.

5. Usa palabras simples y cotidianas

El vocabulario técnico impresiona a quien ya sabe y expulsa a quien no. Si tu cliente no usa esa palabra cuando busca, no la uses tú cuando escribes: escribe como habla la persona a la que quieres vender.

6. Escribe con una jerarquía clara

Un solo H1 por página y después los subtítulos que hagan falta —H2, H3— para desarrollar los conceptos. La jerarquía no es un capricho de maquetación: es la forma en que tanto el lector que escanea como el buscador que rastrea entienden de qué va el texto.

7. Cuida las imágenes y su texto alternativo

Pon imágenes atractivas relacionadas con el contenido y escribe su texto alternativo con las palabras clave que correspondan. Ese texto es la información que recibe una persona con discapacidad visual cuando el lector de pantalla recorre la página, y Google lo tiene muy en cuenta precisamente por eso.

8. Enlaza, dentro y fuera

Crea enlaces a otros artículos y páginas de tu propio sitio, y también a páginas externas de autoridad sobre el tema cuando aporten algo. El enlazado interno reparte relevancia y ayuda a que nadie se quede en un callejón sin salida.

Y una regla que vale por todas: la prioridad al escribir es servir a quien lee. Si el tema se responde en cien palabras, no escribas cuatrocientas para rellenar; amplía el artículo con preguntas relacionadas que tu público quiera resolver.

Nos ocupamos de los textos de tu web

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